Reserva ovárica: un examen para considerar desde los 30 años

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Reserva ovárica: un examen para considerar desde los 30 años

  • Se sugiere que toda mujer al cumplir 30 años tenga, al menos, una medición de su reserva ovárica. La reducción de esta es silente, es decir, no hay ningún síntoma que la advierta. Por esto, es fundamental saber los motivos, independiente si se quiere lograr un embarazo o postergar la maternidad.

La reserva ovárica se refiere a la cantidad de ovocitos que una mujer tiene en sus ovarios. En este sentido, el paso del tiempo es clave en la fertilidad debido a que las mujeres nacen con un número limitado de ovocitos que, a causa de diferentes factores, disminuyen en número y calidad.

El Dr. Jaime Albornoz, gineco-obstetra y especialista en medicina reproductiva de Clínica Las Condes, explica, “la principal causa de la baja de óvulos es la edad, sin embargo, el antecedente de una cirugía previa en los ovarios, la existencia de una endometriosis, algunas enfermedades autoinmunes, tratamientos quimioterápicos en pacientes con cáncer y el tabaquismo, también afectan”.

La genética también es determinante, ya que incide en la cantidad de ovocitos con los que nacerá una mujer. A partir de los 30 años, la reserva ovárica comienza a disminuir rápidamente y, partir de los 35 años, la pérdida se hace aún más drástica.

Ya sea que se está planeando un embarazo o se desea postergar la maternidad, el doctor Albornoz indica, “es fundamental consultar con un especialista para conocer las opciones disponibles y los pasos a seguir. Se debe realizar una evaluación preconcepcional con el médico ginecólogo, experto en medicina reproductiva, con el fin de pesquisar precozmente una disminución de la reserva ovárica o la aparición de síntomas sugerentes de enfermedades que puedan comprometerla”.

¿Cómo saber cuál es la reserva ovárica?

Esta se puede medir a través de dos procedimientos. Actualmente el más utilizado y certero es la medición de la hormona antimülleriana -AMH por sus siglas en inglés-, un marcador bioquímico que, a través de una muestra de sangre que puede ser obtenida en cualquier día del mes, mostrará el estado de la reserva en ese momento concreto, lo que será determinante a la hora de conseguir el embarazo; tanto de manera natural, como mediante técnicas de reproducción asistida o si se decide criopreservar los óvulos, en caso de retrasar la maternidad.

“Otra forma, es realizar una ecografía que hace un recuento visual de la cantidad de folículos que existen en los ovarios, la cual debe llevarse a cabo dentro de los primeros días del ciclo; entre el segundo y quinto día de la menstruación. Es importante mencionar que en este examen las mujeres no deben estar utilizando anticonceptivos”, menciona el doctor.

¿Cuáles son los valores óptimos de la AMH? un marcador que indicaría una reserva ovárica normal debe ser igual o superior a 2.0, es decir, existe una adecuada reserva y mayores posibilidades de concebir.

“No obstante, es importante analizar la edad de la mujer, ya que es frecuente encontrar un valor de 2 en una mujer de 25 de 30 años, pero cuando se mide a los 33 o 34 años, es más común encontrar valores bajo 2, sin embargo, si está entre 1.8 y 1.5 la mujer puede estar tranquila. Pero si se tiene 30 años y la medición arroja 0.4, el valor es más cercano a 0 que a 1, por lo tanto, sí está en una condición de más riesgo”, detalla el especialista.

Hay que tener en consideración que un valor muy alto de la hormona antimülleriana no significa tener mayores probabilidades de concebir, por el contrario, los valores elevados podrían sugerir un síndrome de ovarios micropoliquísticos.

¿Qué hacer en caso de una baja reserva ovárica?

Es importante realizar la evaluación con un especialista en medicina reproductiva para abordar los diferentes aspectos que pueden influir en una baja o alterada reserva ovárica u otros problemas que estén impidiendo la concepción.

“Si la paciente, por ahora, no tiene planes de embarazarse, lo que hacemos es recomendar un tratamiento de preservación de fertilidad que se llama vitrificación de ovocitos. Este consiste en un proceso de inducción de la ovulación, con hormonas inyectables, que se administran durante 10 días. La mujer es evaluada con una ecografía, tanto al comienzo del ciclo y durante el proceso de estimulación de la ovulación, para ver si el crecimiento de los folículos está ocurriendo acorde a lo esperado. Una vez que tienen el tamaño suficiente para ser considerado maduro, se realiza una aspiración folicular”, explica el Dr. Jaime Albornoz. Los ovocitos maduros son luego vitrificados (congelados) y almacenados en tanques de nitrógeno, pudiendo permanecer en estas condiciones durante muchos años.

Finalmente, el especialista en medicina reproductiva recomienda la realización de controles ginecológicos periódicos tomando en cuenta lo siguiente:

  • La disminución del potencial reproductivo no se refleja en un cambio en el patrón de menstruaciones. Es decir, tener un ciclo menstrual regular no significa una reserva ovárica normal.
  • Si los índices de reserva ovárica están normales y la mujer no logra un embarazo luego de intentarlo en forma natural, se deben considerar también otros aspectos, como la fecundidad de la pareja, y en el caso de los hombres, medir el estado de la fertilidad a través de un espermiograma.
 
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Equipo Prensa Portal Red Salud

   

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