CENS certificará registros clínicos electrónicos que almacenan historial médico de los pacientes

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CENS registros médicos
Eric Rojas

 

  • El Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud desarrolla un piloto para consolidar un modelo de evaluación de estas plataformas desarrolladas para el uso en hospitales y clínicas chilenas.

 

  •  Los especialistas verificarán y analizarán el funcionamiento de las soluciones en dos de sus ejes: usabilidad, basándose en criterios y principios de diseño, y seguridad, principalmente enfocados en la privacidad y resguardo de la información. 

 

  •  El organismo, apoyado por ANID e integrado por cinco universidades, creó previamente un sello para evaluar herramientas utilizadas para la prestación de telemedicina, que hoy constituye una normativa para el pago de bonos de atención remota para usuarios de Fonasa.

 

El Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud (CENS) comenzó la implementación de un programa para evaluar la calidad de las plataformas de registro clínico electrónico utilizadas por prestadores de clínicas y hospitales chilenos. La iniciativa, que está en su fase piloto con cinco compañías, apunta a mejorar la calidad de este tipo de soluciones.

 

La iniciativa será coordinada por especialistas de este organismo integrado por cinco universidades y hoy apoyado por la Agencia Nacional de Investigación (ANID), y evaluará, inicialmente, los ejes de usabilidad y seguridad de las soluciones.

 

Eric Rojas, académico de la Pontificia Universidad Católica (una de las casas de estudio fundadores del centro tecnológico) y quien es líder del programa, explicó que este tipo de plataformas permiten a los centros de atención soportar de manera digital muchos de los procesos relacionados con la atención clínica de un paciente: datos demográficos de los pacientes, las atenciones médicas, los exámenes realizados, además de tratamientos u otros componentes.

 

“El registro clínico electrónico es una tecnología de almacenamiento en salud, y que podemos resumir diciendo que se trata de lo que antes teníamos en papel y hoy podemos gestionar en digital. Genera información clínica que puede respaldar y apoyar el proceso de atención del paciente mediante un diagnóstico ágil y a tiempo.”, dijo Rojas, integrante del área de Calidad de CENS.

 

Se estima que los registros clínicos electrónicos en salud son un componente trascendental para el impulso de la transformación digital del sector, pues en estos están almacenados cientos de datos de todo el historial médico de vida de un paciente. Uno de sus principales atributos, comentó el especialista, es apoyar la toma de decisiones con datos de mayor calidad.

 

En países donde este proceso ya es una realidad, como, por ejemplo, en Holanda, los registros clínicos que comparten información en forma fluida pueden beneficiar al usuario cuando va desde un servicio a otro, entre estos, de una farmacia a un laboratorio clínico, o de un hospital a un gimnasio. Una iniciativa de este tipo, denominada MedMij, fue presentada en Chile durante un seminario en 2018 organizado por las cinco universidades integrantes de CENS.

 

Equiparar brechas entre lo público y privado

 

Rojas agregó que la evolución de la salud hacia el uso de nuevas tecnologías de información y comunicación ponen al usuario de los sistemas en un nuevo rol, más activo y empoderado, pero para allanar este tránsito se requieren de múltiples avances previos, tanto en materia de regulación y normativas, como de definiciones técnicas o incluso la formación de profesionales y técnicos de nivel avanzado para su gestión.

 

“El propósito de ese programa, tal como otras contribuciones al ecosistema que ha realizado CENS, apunta a establecer bases para la transformación de la salud. Y en ese contexto, los registros, historiales o fichas clínicas, que son algunos de los nombres con los que conocemos estas soluciones, permitirán no solo soportar los procesos de atención, apoyando al médico para una mejor toma de decisiones, sino beneficiando al usuario para acceder a cualquier tipo de información que necesite durante su proceso clínico”.

 

Para la ingeniera del área de calidad de CENS, Priscilla Vergara, el trabajo del centro tecnológico chileno también está contribuyendo a mejorar la calidad de las soluciones disponibles en el mercado local. La especialista recordó el proyecto impulsado durante la pandemia para acreditar la calidad de las plataformas de telemedicina, que derivó en que sea reconocido por Fonasa para el financiamiento de bonos para atenciones remotas.

 

“En ambos casos vemos que es el mismo ecosistema el que está empujando que se creen este tipo de certificaciones, porque va haciendo más robusta sus herramientas y dando más competitividad para procesos como licitaciones. Creemos que además podemos, por esta vía, dar un impulso a la lentitud con la que ha avanzado la transformación digital en salud en Chile, pues de hecho vemos que hay una cierta mejora en la cultura digital y de calidad”, dijo Vergara.

 

Aunque el presello, de momento, no cuenta con un respaldo oficial por parte de entidades regulatorias, desde el Centro Nacional en Sistemas de Información en Salud esperan que, una vez que logren validar el protocolo de evaluación con las primeras empresas que serán parte de la revisión, esto derive en un instrumento de tipo regulatorio. “A futuro esperamos que sea exigible, porque necesitamos avanzar hacia mecanismos para asegurar la confiabilidad de estas plataformas”, reflexionó Eric Rojas.

 

El CENS, organismo nacido al alero de Corfo y hoy apoyado por ANID, fue impulsado por las universidad Católica, de Chile, de Valparaíso, de Talca y de Concepción, y convoca a los mayores especialistas en salud digital provenientes de estas instituciones. Una de sus misiones principales es contribuir a que se establezcan condiciones de base para la transformación tecnológica del sector, pues Chile carece aún de algunas de éstas.

 

Entre ellas, superar el déficit de especialistas (de entre 3 mil 500 y 15 mil personas, de acuerdo con la fase de avance de este proceso) y los protocolos para la interoperabilidad de los sistemas. En ese contexto, exponen desde el centro apoyado por ANID, la certificación o sellos de calidad como uno de los que más impactará a los usuarios, pues apunta a resguardar, entre otros aspectos, la privacidad y seguridad de sus datos, y la calidad del servicio por el que paga.

 

“El presello nos va a permitir identificar cuál es la disponibilidad de las empresas de evaluar estos aspectos, por un lado; y por otro, afinar nuestro proceso de revisión y derivarlo en que se convierta en ojalá en un servicio, cuyo propósito sea consolidar mejores productos y garantizar a los centros médicos que las plataformas que utilizan son robustas y seguras. Y que el paciente y los profesionales de la salud pueden confiar en ellas”, resumió el líder de Calidad CENS y académico de la PUC.

 

Para Vergara, en tanto, el proceso supone también una oportunidad de equiparar la calidad de los servicios entre las entidades privadas y públicas que necesitan adoptar estas soluciones tecnológicas. “Parte de los objetivos que tenemos como equipo es contribuir a disminuir las brechas de calidad entre lo público y lo privado, exigiendo el mismo nivel. Si bien hoy hay normativas como la ley de protección de datos, necesitamos estándares más estrictos en ámbitos tan sensibles como la privacidad de los datos, por ejemplo”, puntualizó la ingeniera.

 

Ejes clave para la salud 2.0

 

En su fase inicial, el proceso de evaluación contempla una revisión cualitativa y cuantitativa de las características de calidad de las herramientas, en dos ejes: su usabilidad y la seguridad. El protocolo de análisis se basa en dos normas internacionales y se aplicará a cinco firmas del mercado local que voluntariamente se sumaron a la iniciativa, denominada “Programa de Pre-sello de Calidad Registro Clínico Electrónico: Usabilidad y Seguridad”.

 

La evaluación apunta a cualquier solución que tenga un registro clínico electrónico, ficha o historial digital de los pacientes. “Se considera como un registro toda plataforma de almacenamiento de datos que generan información clínica que pueda apoyar la atención del paciente, y donde incluso se pueden incorporar la conexión a dispositivos externos para recopilar variables de presión, temperatura u otros parámetros más específicos”, explicó Priscilla Vergara.

 

La usabilidad es el grado en que un producto o sistema puede ser utilizado por usuarios específicos para lograr objetivos específicos con eficacia, eficiencia y satisfacción en un contexto de uso específico. En esta dimensión, detallaron desde el equipo evaluador, se revisarán siete parámetros o buenas prácticas incluidas en las soluciones, como la gestión de errores de identificación, de precisión y de integridad de los datos.

 

“La evaluación de esta dimensión se hace en un contexto real para ver cómo se implementan y funcionan esas buenas prácticas. Podemos ver, en teoría, un producto perfecto, pero que a la hora de usarse no funciona. Del mismo modo, una buena usabilidad permite que estos registros funcionen de forma fácil y no se constituyan como un obstáculo en los procesos de atención y efectivamente agreguen valor en beneficio del paciente”, añadió Vergara.

 

Por otro lado, el eje de seguridad considera cómo el sistema protege la información de los usuarios, para que otras plataformas tengan el acceso a datos de acuerdo con sus tipos y niveles de autorización. El protocolo considera la revisión de aspectos de confidencialidad –identificación, autorización y autenticación– y gestión de la seguridad –contraseña, respaldo de datos y gestión de riesgos, entre otros.

 

Eric Rojas subrayó que “uno de los aspectos más importantes es quién va a tener acceso a esa información clínica, que incluye datos muy muy privados, pues la vulneración de esos datos podría menoscabar la privacidad de una persona e incluso generar la divulgación de la misma sin el consentimiento del paciente. Lo importante es evaluar esos aspectos para garantizar que la información que se está entregando y almacenando, se resguarde de manera confiable, en una adecuada infraestructura tecnológica”.

 

El proyecto comenzó con la inscripción de las firmas entre abril y mayo, y hoy está comenzando la revisión de cada plataforma por parte del equipo de CENS. Se espera que durante julio esa información ya esté disponible y las empresas participantes cuenten con un presello que, si bien aún no es regulatorio, da cuenta de una fortaleza en su desarrollo que entrega garantías respecto de su confiabilidad a todo el ecosistema

 

Eric Rojas

(Por: Luis Francisco Sandoval. Agencia Inés Llambías Comunicaciones).


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